Revista Artículo Primero; otra Bolivia es posible

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En un momento histórico-social tan complejo para el país, donde cada vez se erosionan más los referentes de cohesión y se requieren con urgencia reflexiones y propuestas dirigidas a fortalecer el proceso constituyente, presentamos este aporte al debate valorando mucho la respuesta positiva de los analistas que exponen sus experiencias, opiniones y planteamientos. Reproducimos el primer capítulo del libro “Nación y Estado en Bolivia” de Isaac Sandoval Rodríguez referido a los antecedentes constitutivos de la formación social boliviana, dado su alto valor científico y su permanente actualidad a propósito de los problemas estructurales del país: los conflictos étnicos, sociales y regionales, que no han permitido la concreción de la Nación en el Estado.

Titulamos “la historia corta” al segundo capítulo que destaca los antecedentes más inmediatos de la Asamblea Constituyente. Hernán Cabrera, recurriendo a una completa información estadística, describe la situación actual del país caracterizada por un endeudamiento de 4.8 millones de dólares, un índice de pobreza del 68%, una tasa de entre un 20 a 25% de desempleo, un 92% de la población rural sin acceso a energía eléctrica, la mortalidad más alta de Latinoamérica (390 muertes por cada 100.000 nacimientos y 102 de cada 1000 niños fallecidos antes de cumplir los 5 años), elevados índices de analfabetismo (7 de cada 10 personas en el área rural son analfabetos, el ausentismo escolar supera el 10%).

Para Guillermo Dalence la crisis afecta todos los ámbitos de la vida nacional y requiere ser enfrentada a través de una transformación integral del modelo de Estado. Según Jenny Cárdenas la Asamblea Constituyente responde a un proceso de construcción que tiene como principal hito, la revuelta popular de  octubre. Desde una revisión histórica de la conquista de derechos sociales en la Constitución afirma que vivimos los tiempos de visibilización y empoderamiento indígena. La Asamblea Constituyente, en consecuencia, debe ser redistributiva del poder y delinear un futuro inclusivo y de justicia social. Además debe responder a una construcción social desde abajo y debe tener como principal eje del debate la descolonización del país.

En esa misma línea José Pimentel afirma que la Asamblea Constituyente es producto de la lucha del pueblo que tiene como una de sus principales frutos la marcha de pueblos indígenas/originarios de 2002. Sostiene que este espacio debe permitir articular un nuevo proyecto nacional. Advierte que deben posicionarse en temas como la libertad, soberanía, patria, exclusión, nacionalidad, derecho, patrimonio, enajenación, autodeterminación. Sobre la naturaleza de la Constituyente, Raúl Prada, señala que se trata de una cuestión fundamental. La Asamblea debe ser supeditada a la fuerza creativa del poder constituyente de la multitud. Diferencia Asamblea Constituyente Constitucionalista de Asamblea Constituyente Constitutiva. En la primera el Poder Constituyente será expropiado por una ingeniería constitucional, en la segunda, confluyen voluntades de la multitud desde los espacios de la matriz social. En ese sentido el colectivo de la coordinadora de Defensa del Gas de Cochabamba proclama el derecho a la autodeterminación constitucional, advirtiendo que el pueblo busca la ruptura del monopolio del poder, la riqueza y la concentración del dinero en unos cuantos empresarios y políticos.

Acerca de la naturaleza de la Constituyente incluimos también el trabajo de Sonia Brito sobre el enfoque de género que debe tener la misma. Advierte que la perspectiva de género no se reduce solamente a la paridad de representación, pues las corrientes liberales lo restringen a reivindicaciones de derechos civiles y políticos de las mujeres bajo una propuesta homogeneizadora. Critica también el enfoque marxista por explicar el control de la mujer a partir de su sexualidad desde relaciones sociales de explotación de quienes detentan la propiedad privada de los medios de producción y de la corriente radical, que plantea la recuperación del control de la sexualidad por parte de las mujeres a través de relaciones lésbicas.

Plantea comprender las relaciones de género en los pueblos indígenas estudiando los distintos sistemas de dominación, las redes de opresión y explotación, con sus tres categorías fundamentales de relaciones de poder: clase, etnia y género. Presenta importantes indicadores que demuestran la exclusión de la mujer rural y postula ampliar el enfoque de género en la Constituyente desde una perspectiva étnica a los derechos económicos, sociales y culturales.

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