Adiós a Chacho Parafioriti

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En la tarde de hoy, 31 de agosto, dejó de existir el entrañable amigo y compañero, Carlos Parafioriti, llamado cariñosamente por todos “Chacho”. Trabajó en el CEJIS en varios períodos después de su periplo por América Latina, donde se ligó a las luchas revolucionarias de países centroamericanos. En El Salvador conoció a Giorgina, su inseparable compañera de armas y de vida con quien tuvo tres hijos: Carlos, Javier y Sebastián. Llegó a Santa Cruz en 1991, con el apoyo de Miguel Parrilla, quien hizo posible que comiencen a trabajar en San Javier, Ñuflo de Chávez. Allí formaron una camada importante de líderes indígenas con quienes fundaron la Central Indígena Paikoneka de San Javier, bajo los valores del respeto, la honestidad y el trabajo conjunto. Con ellos se inició el gran sueño de los chiquitanos de esa provincia: la consolidación del Territorio de Monte Verde. Trabajó también en el Norte Amazónico hacia fines de los 90 en la oficina de CEJIS Riberalta, en el apoyo a las demandas territoriales de esa región y a mediados de la década del 2000 volvió a la oficina de Santa Cruz para acompañar el proceso de liberación de las comunidades cautivas guaraní del Chaco.

Fue un personaje único por la gran capacidad de trabajar con los sectores populares del campo y la ciudad temas de formación social y política desde ángulos como el cine –era un cinéfilo apasionado, sobre todo del neorrealismo italiano- o la reflexión crítica sobre temas cotidianos. Contaba con una personalidad encendida, firme y decidida, como todo revolucionario setentista de base, con valores y principios inamovibles. Fue un gran referente para muchos de nosotros, aunque él prefiriera mantener siempre un perfil bajo, de construcción e incidencia desde abajo, tal como él concebía los procesos sociales y políticos.

Desde el 2000 radicaba en Tiquipaya, aunque hacia 2010 debió trasladarse a Lanús, su ciudad natal y residencia de sus hijos mayores, debido a las dolencias que provocaron su partida, donde de todos modos no le impidió seguir trabajando con sectores populares y acompañar a sus hijos en la militancia política, otra de sus grandes pasiones.

Hermano Chacho, fue un honor haberte tenido en Bolivia y en el CEJIS. Nos aborda una pena extraordinaria, te tendremos siempre en nuestros recuerdos.

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